miércoles, 12 de abril de 2017

Los cuervos de la tempestad: La necesidad de renovar nuestro enfoque en la educación y cultura ambiental.


Hagamos tabla rasa: la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales no es una moda, es una necesidad.

Estamos cambiando el medio ambiente de tal forma y tan rápido que si seguimos así, nuestra especie no podrá sobrevivir en este planeta en un futuro cercano. Para ponerlo en términos más sencillos, estamos acabando con las condiciones que nos permiten alimentarnos, respirar y al mismo tiempo estamos propiciando que sustancias y organismos perjudiciales para nosotros se acumulen a nuestro alrededor.

No estamos destruyendo al planeta, la Tierra encontrará la forma de recuperarse cuando ya no estemos aquí. La naturaleza ha sufrido catástrofes peores que la crisis ambiental actual y la vida en la tierra no se ha extinguido, simplemente ha cambiado para adaptarse a las nuevas condiciones.


Los tiempos cambian.


La cosa es que a pesar de ser una idea bastante simple, las personas que nos dedicamos a comunicarla a menudo fallamos en hacerla llegar a todos los públicos. Y muchas personas siguen utilizando técnicas que estaban pensadas para problemas que existían hace décadas.

Recuerdo una vez, cuando era niño, que un compañero de la primaria daba un discurso acerca del medio ambiente durante un evento de la escuela. En el discurso mencionaba que las campañas en radio y televisión de "Pon la basura en su lugar" debían cambiar a "Deja de producir basura". De eso hace ya 20 años y seguimos escuchando esas campañas y además ¡Cada vez producimos más basura!

Muchos años más tarde, mientras realizaba una entrevista para un documental sobre el lobo mexicano, el entrevistado me decía -off the record- que una de las razones por las que la primer liberación de estos animales en México se mal logró fue que se descuidó el componente de educación y cultura ambiental. Según él, hoy en día en los diversos centros que realizan estas labores, los programas están enfocados hacia niños de corta edad para que realicen manualidades con materiales reciclados, en lugar de despertar el interés de las y los niños por la vida silvestre y lograr que comprendan la necesidad de tener ecosistemas sanos con todas las especies que los integran.


Algún tiempo después, me invitaron a contribuir a la elaboración del nuevo programa de Educación Ambiental para Áreas Naturales Protegidas en México. El argumento para la renovación era el mismo que el entrevistado del párrafo anterior había expresado. Hoy en día los esfuerzos de Educación Ambiental no solo deben estar enfocados en niñas y niños de corta edad, sino incluir a todos los estratos de la Sociedad y las y los educadores ambientales deben convertirse en agentes culturales que promuevan un cambio integral en los hábitos de consumo y producción, dependiendo del contexto social en el que se desenvuelvan. Es decir, las labores de las y los educadores ambientales deben adaptarse al entorno rural, al urbano, a la edad y al nivel socieconómico.


El futuro nos alcanzó.


El mensaje es simple, o cambiamos o nos extinguimos y denunciar las amenazas que enfrenta la naturaleza no nos debe convertir en los mensajeros de las catástrofes. Las catástrofes ya están sucediendo y es nuestro deber contar las historias detrás de cada una de ellas para poder adaptarnos y resolver las causas que las provocaron en la medida de lo posible, en estos tiempos de cambio climático ya solo podemos esperar ciertos desastres más que evitarlos.

También debemos reconocer todos los esfuerzos que se hacen para conservar el medio ambiente, a la gente que arriesga su vida por esta labor y debemos dar a conocer los logros. Hay esperanza para la especie humana, debemos reconocerlo, no podemos ser solamente los cuervos de la tempestad.

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