miércoles, 5 de abril de 2017

Another breach in the wall


La semana pasada hablábamos de los orígenes de la #Loboweek y de la campaña de exterminio que erradicó al lobo mexicano de México y Estados Unidos. Al día siguiente de la publicación (29 de marzo), el Servicio Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS por su siglas en inglés) lanzó un comunicado de prensa informando de la captura de una loba en un rancho privado en el sudeste de Arizona el 26 de marzo de este año. Según el reporte, el animal se encontraba con buena salud y fue llevado a las instalaciones del Centro para Manejo de Lobos de Sevilleta, donde las diferentes agencias encargadas del manejo de la vida silvestre en E.E.U.U. determinarán la mejor acción para este ejemplar a largo plazo.

Debido a diversos reportes de posible depredación al ganado realizados por rancheros locales se tomó la decisión de capturar al animal nuevamente. A pesar de que sólo uno de los ocho casos investigados por los agentes del Servicio de Inspección fue confirmado como verdadero.

La importancia de la captura de esta loba radica en que este ejemplar nació en 2016 en Cananea, Sonora y fue liberada en octubre de 2016 en la Sierra Madre. En el caso particular de la loba capturada, registrada como f1530, el último punto registrado por el radiotransmisor y GPS del collar que portaba fue aproximadamente a 34 kilómetros al sur de la frontera entre México y Estados Unidos. Todo lo anterior, la convierte en el primer ejemplar de lobo mexicano (Canis lupus baileyi) que oficialmente cruza la línea fronteriza desde que se iniciaron las liberaciones en Estados Unidos y México en 1998 y 2011, respectivamente.


De siete a cientos.



El programa de reintroducción del lobo mexicano dio comienzo con siete individuos y, mediante estrictos controles en la reproducción de estos, hoy en día se cuenta con una población de alrededor de 300 lobos en vida libre y cautiverio. A pesar de los controles, y debido al pequeño número de individuos "fundadores", la población de lobo mexicano tiene problemas originados por la consanguinidad, como algunos tipos de cáncer.

Si bien, en vida libre no existen los controles aplicados en cautiverio, las presiones que el medio ambiente ejerce sobre los lobos (llamadas presiones evolutivas) actúan para que los individuos mejor adaptados a este sobrevivan, sin importar si son muy consanguíneos entre si.

Cuando dos poblaciones adaptadas al medio se encuentran, enriquecen la salud genética de ambas, ayudando a una mejor adaptación y supervivencia de la especie en su conjunto. Con esto en mente, la importancia de un grupo viable de lobos encontrándose con otro ya establecido es inmensa.


Al otro lado de la frontera.



La captura de la semana pasada fue realizada dentro del Área Experimental de Población de Lobo Mexicano en Arizona. Lo que quiere decir que la f1530 no sólo cruzó la frontera sino que se adentró en una zona que ha estado habitada por otros lobos durante 19 años. Siendo un ejemplar nacido y criado en México es maravilloso que haya encontrado el camino por si misma.

Hace unos años, un amigo cercano advertía sobre la necesidad de crear un protocolo para el día en que un caso como este aconteciera. Desde el inicio de las liberaciones en México, la amplia movilidad de los lobos había resultado una revelación y solo era cuestión de tiempo antes que los animales empezaran a encontrarse entre si. Con el tiempo, más y más lobos deberían cruzar la frontera para reclamar el territorio que alguna vez fue su hogar.

En estos días en que se anuncia la construcción de un muro fronterizo, muchas voces se han alzado en contra, debido a las terribles consecuencias que tendría sobre la fauna que habita en ambos países. Desde pecaríes y venados hasta jaguares se verían privados de sus zonas de alimentación y acceso al agua. El lobo mexicano, además se vería privado de una oportunidad para regresar a la vida silvestre después de más de 30 años.

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