miércoles, 26 de abril de 2017

Marcha por la ciencia, México


Tarde, siempre tarde. Había tomado todas las precauciones para llegar a tiempo y el metro me jugaba una mala pasada (a mi y a otros cientos de personas en el convoy). Llevaba 15 minutos en la misma estación y ya me estaba preguntando si podría alcanzar la marcha en su punto de inicios. Al salir de la estación, lo único que pude hacer fue correr para alcanzar la movilización un poco más adelante. Al llegar al monumento a Cuauhtémoc, tuve una de las más gratas sorpresas de los últimos meses: miles de investigadoras, investigadores y estudiantes se manifestaban exigiendo un alto al recorte en el presupuesto destinado a ciencia y educación, pasaban ante mi portando pancartas con frases ingeniosas o citas de famosos divulgadores de la ciencia y coreando consignas. Miles de personas habían salido a defender aquello en lo que se sostiene la sociedad moderna pero se empeña en negar.



El origen de la marcha es en simple. El nuevo presidente electo de Estados Unidos propuso un recorte en el presupuesto para la ciencia, la cultura y las artes, lo cuál provocó una reacción en la sociedad norteamericana que desembocó en una convocatoria a la que se adhirieron organizaciones alrededor del mundo para movilizarse el 22 de abril (Día Mundial de la Madre Tierra) en 600 ciudades en todo el planeta.


"México, aguanta, los ñoños se levantan."


En México, la gente salió a marchar en 15 ciudades en defensa de la ciencia y contra los agravios nacionales que se vienen arrastrando y denunciando desde hace mucho tiempo. No solo es el recorte habitual en ese rubro que "tomadores de decisión" han normalizado como si la investigación y el desarrollo fueran temas de segunda; también es la precarización de las nuevas generaciones de científicos, de las becarias y becarios, estudiantes que vieron afectada su calidad de vida al modificarse el criterio para la asignación de sus becas.



“¡La ciencia luchando, al mundo transformando!”

Más adelante, mientras realizaba unas tomas con las oficinas del Senado como fondo, me sorprendió encontrarme a dos viejos conocidos, Alex y Zaira, después de la sorpresa inicial nos pusimos a platicar y al alcanzar la retaguardia nos sumamos al contingente de TNC.



La primera vez que los conocí fue en 2011, durante la primer liberación de lobo mexicano en México. Ellos habían participado en la elaboración del proyecto y desde entonces, han colaborado con diferentes organizaciones e instituciones académicas para que el lobo mexicano regrese a su hábitat histórico. Podría decirse que hoy en día, en este país, no hay nadie que tenga tanta experiencia en campo sobre el tema como ellos.

Nos pusimos al tanto sobre lobos, conocidos comunes y sobre como su beca (ambos son estudiantes de doctorado), iba perdiendo poder adquisitivo cada año. Para mi, esta plática me servía para ponerle nombre y apellido a las exigencias de la marcha. La embestida contra la ciencia y la cultura tiene un impacto devastador en las acciones de conservación de la vida silvestre y los recursos naturales.



Sin ciencia no hay cerveza.

Cuando llegamos al lugar donde se realizaba el evento principal me separé de ellos para poder tomar más fotografías. En el templete, investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana, del equipo organizador de la marcha y estudiantes pasaron a exponer la tremenda importancia que la ciencia tiene en la sociedad moderna. Sin embargo el mensaje común era que la comunidad científica debe aprender a comunicar esta importancia para las y los ciudadanos sin entrenamiento científico formal y despertar en las nuevas generaciones el interés por las ciencias.



miércoles, 12 de abril de 2017

Los cuervos de la tempestad: La necesidad de renovar nuestro enfoque en la educación y cultura ambiental.


Hagamos tabla rasa: la conservación de la biodiversidad y los recursos naturales no es una moda, es una necesidad.

Estamos cambiando el medio ambiente de tal forma y tan rápido que si seguimos así, nuestra especie no podrá sobrevivir en este planeta en un futuro cercano. Para ponerlo en términos más sencillos, estamos acabando con las condiciones que nos permiten alimentarnos, respirar y al mismo tiempo estamos propiciando que sustancias y organismos perjudiciales para nosotros se acumulen a nuestro alrededor.

No estamos destruyendo al planeta, la Tierra encontrará la forma de recuperarse cuando ya no estemos aquí. La naturaleza ha sufrido catástrofes peores que la crisis ambiental actual y la vida en la tierra no se ha extinguido, simplemente ha cambiado para adaptarse a las nuevas condiciones.


Los tiempos cambian.


La cosa es que a pesar de ser una idea bastante simple, las personas que nos dedicamos a comunicarla a menudo fallamos en hacerla llegar a todos los públicos. Y muchas personas siguen utilizando técnicas que estaban pensadas para problemas que existían hace décadas.

Recuerdo una vez, cuando era niño, que un compañero de la primaria daba un discurso acerca del medio ambiente durante un evento de la escuela. En el discurso mencionaba que las campañas en radio y televisión de "Pon la basura en su lugar" debían cambiar a "Deja de producir basura". De eso hace ya 20 años y seguimos escuchando esas campañas y además ¡Cada vez producimos más basura!

Muchos años más tarde, mientras realizaba una entrevista para un documental sobre el lobo mexicano, el entrevistado me decía -off the record- que una de las razones por las que la primer liberación de estos animales en México se mal logró fue que se descuidó el componente de educación y cultura ambiental. Según él, hoy en día en los diversos centros que realizan estas labores, los programas están enfocados hacia niños de corta edad para que realicen manualidades con materiales reciclados, en lugar de despertar el interés de las y los niños por la vida silvestre y lograr que comprendan la necesidad de tener ecosistemas sanos con todas las especies que los integran.


Algún tiempo después, me invitaron a contribuir a la elaboración del nuevo programa de Educación Ambiental para Áreas Naturales Protegidas en México. El argumento para la renovación era el mismo que el entrevistado del párrafo anterior había expresado. Hoy en día los esfuerzos de Educación Ambiental no solo deben estar enfocados en niñas y niños de corta edad, sino incluir a todos los estratos de la Sociedad y las y los educadores ambientales deben convertirse en agentes culturales que promuevan un cambio integral en los hábitos de consumo y producción, dependiendo del contexto social en el que se desenvuelvan. Es decir, las labores de las y los educadores ambientales deben adaptarse al entorno rural, al urbano, a la edad y al nivel socieconómico.


El futuro nos alcanzó.


El mensaje es simple, o cambiamos o nos extinguimos y denunciar las amenazas que enfrenta la naturaleza no nos debe convertir en los mensajeros de las catástrofes. Las catástrofes ya están sucediendo y es nuestro deber contar las historias detrás de cada una de ellas para poder adaptarnos y resolver las causas que las provocaron en la medida de lo posible, en estos tiempos de cambio climático ya solo podemos esperar ciertos desastres más que evitarlos.

También debemos reconocer todos los esfuerzos que se hacen para conservar el medio ambiente, a la gente que arriesga su vida por esta labor y debemos dar a conocer los logros. Hay esperanza para la especie humana, debemos reconocerlo, no podemos ser solamente los cuervos de la tempestad.

miércoles, 5 de abril de 2017

Another breach in the wall


La semana pasada hablábamos de los orígenes de la #Loboweek y de la campaña de exterminio que erradicó al lobo mexicano de México y Estados Unidos. Al día siguiente de la publicación (29 de marzo), el Servicio Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS por su siglas en inglés) lanzó un comunicado de prensa informando de la captura de una loba en un rancho privado en el sudeste de Arizona el 26 de marzo de este año. Según el reporte, el animal se encontraba con buena salud y fue llevado a las instalaciones del Centro para Manejo de Lobos de Sevilleta, donde las diferentes agencias encargadas del manejo de la vida silvestre en E.E.U.U. determinarán la mejor acción para este ejemplar a largo plazo.

Debido a diversos reportes de posible depredación al ganado realizados por rancheros locales se tomó la decisión de capturar al animal nuevamente. A pesar de que sólo uno de los ocho casos investigados por los agentes del Servicio de Inspección fue confirmado como verdadero.

La importancia de la captura de esta loba radica en que este ejemplar nació en 2016 en Cananea, Sonora y fue liberada en octubre de 2016 en la Sierra Madre. En el caso particular de la loba capturada, registrada como f1530, el último punto registrado por el radiotransmisor y GPS del collar que portaba fue aproximadamente a 34 kilómetros al sur de la frontera entre México y Estados Unidos. Todo lo anterior, la convierte en el primer ejemplar de lobo mexicano (Canis lupus baileyi) que oficialmente cruza la línea fronteriza desde que se iniciaron las liberaciones en Estados Unidos y México en 1998 y 2011, respectivamente.


De siete a cientos.



El programa de reintroducción del lobo mexicano dio comienzo con siete individuos y, mediante estrictos controles en la reproducción de estos, hoy en día se cuenta con una población de alrededor de 300 lobos en vida libre y cautiverio. A pesar de los controles, y debido al pequeño número de individuos "fundadores", la población de lobo mexicano tiene problemas originados por la consanguinidad, como algunos tipos de cáncer.

Si bien, en vida libre no existen los controles aplicados en cautiverio, las presiones que el medio ambiente ejerce sobre los lobos (llamadas presiones evolutivas) actúan para que los individuos mejor adaptados a este sobrevivan, sin importar si son muy consanguíneos entre si.

Cuando dos poblaciones adaptadas al medio se encuentran, enriquecen la salud genética de ambas, ayudando a una mejor adaptación y supervivencia de la especie en su conjunto. Con esto en mente, la importancia de un grupo viable de lobos encontrándose con otro ya establecido es inmensa.


Al otro lado de la frontera.



La captura de la semana pasada fue realizada dentro del Área Experimental de Población de Lobo Mexicano en Arizona. Lo que quiere decir que la f1530 no sólo cruzó la frontera sino que se adentró en una zona que ha estado habitada por otros lobos durante 19 años. Siendo un ejemplar nacido y criado en México es maravilloso que haya encontrado el camino por si misma.

Hace unos años, un amigo cercano advertía sobre la necesidad de crear un protocolo para el día en que un caso como este aconteciera. Desde el inicio de las liberaciones en México, la amplia movilidad de los lobos había resultado una revelación y solo era cuestión de tiempo antes que los animales empezaran a encontrarse entre si. Con el tiempo, más y más lobos deberían cruzar la frontera para reclamar el territorio que alguna vez fue su hogar.

En estos días en que se anuncia la construcción de un muro fronterizo, muchas voces se han alzado en contra, debido a las terribles consecuencias que tendría sobre la fauna que habita en ambos países. Desde pecaríes y venados hasta jaguares se verían privados de sus zonas de alimentación y acceso al agua. El lobo mexicano, además se vería privado de una oportunidad para regresar a la vida silvestre después de más de 30 años.