lunes, 18 de marzo de 2013

¿Coyote?

En el transcurso de la investigación para un proyecto del que luego les contaré, he descubierto que diversas ofrendas rituales con esqueletos de lobos han sido documentadas en varios sitios arqueológicos, igualando su valor simbólico con el de otras especies animales ampliamente reconocidas en Mesoamérica como los jaguares y águilas reales. Sin embargo si volteamos a ver las representaciones plásticas de cánidos que se hayan en las colecciones de los museos encontraremos que la mayoría sino es que todas, están catalogadas como representaciones de coyotes.

A lo largo de este trabajo, me he encontrado con que en la iconografía de los pueblos prehispánicos mesoamericanos el lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi) es un animal que parece haber pasado desapercibido... ¿Por qué?

Platicando con varias personas sobre este vacío (mayoritariamente biólogos y veterinarios cabe aclarar), ha surgido la idea de que el desconocimiento de que en México existe una subespecie de lobo y que además su extención llegó hasta las zonas centrales del país diera pie a que muchos arqueólogos identificaran grabados, pinturas, artesanías, figurillas y esculturas como representaciones del Canis latrans. Tal es el caso de la figura que encabeza estas líneas, que se encuentra en exhibición en la sala mexica del Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México y de la que si tienen oportunidad de observar la ficha verán que es identificada como coyote.

Dicho lo anterior, vamos a hacer el siguiente ejercicio:

Paso 1

Revise la siguiente tabla comparativa.

Lobo mexicano Coyote
Hocico grande y grueso. Hocico delgado y afilado.
Orejas redondeadas en los bordes y pequeñas con respecto al rostro. Orejas grandes con respecto al rostro y terminadas en punta.
Presencia de pubescencia con forma de melena en el cuello (Es decir que tiene una especie de melena en el cuello). Pubescencia no conspicua en el cuello (Es decir que no tiene melena).
Resello de pelo en el rostro conspicuo. Ausencia del resello típico de los lobos.
Cuerpo fuerte, robusto y grande. Cuerpo delgado y tamaño pequeño.

Tabla 1: Comparación entre lobo mexicano (FOTO: Carlos Galindo Leal/CONABIO) y coyote (FOTO: Miguel Sicilia/CONABIO) utilizando las descripciones de Fray B. de Sahagún y las características morfológicas externas citadas por Servín (1993), Bogan y Mehlhop (1983), con el fin de identificar la imagen del lobo dentro de los códices, pinturas y esculturas mesoamericanas.

Paso 2

Aplique los criterios de la Tabla 1 a la imagen que encabeza esta entrada del blog.

Paso 3

Deje un comentario en esta entrada con sus conclusiones.

4 comentarios:

  1. Me parece interesante conocer un poco más de especies que se encuentran en el territorio nacional, desde una perspectiva cultural. Referente al ejercicio y usando el cuadro, me parece que es un lobo la imagen, parece que tiene el hocico grande y grueso, orejas redondas y cuerpo fuerte. Además de que el detalle del pelaje desde mi punto de vista se puede observar en el labrado de las líneas.

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  2. Aunque breve la explicación, te deja pensando en qué la primera imagen es un LOBO, simplemente por la descripción anatómica del espécimen que se otorga al lector...
    D: quedé sorprendido realmente.
    Nunca lo había pensado de esta manera, el LOBO ha sido olvidado por nuestros contemporaneos, mostrandolo como el feroz y el malvado sanguinario de cuentos y novelas. Gracias a esto el lobo esta muriendo en el olvido por los HISTORIADORES, ARQUEOLOGOS Y ANTROPOLOGOS, QUE LO SIGUEN CONFUNDIENDO POR COYOTE...

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  3. interesante. Creo que en efecto se debe a que el coyote abunda mucho más en las zonas de desarrollo de las distintas culturas precolombinas y al ser así, los antropólogos se han ido por lo que vemos con la teoría de culto u ofrenda de dicho animal.
    Es muy válido reconocer y tomar en cuenta ésta nueva hipótesis acerca del lobo y su culto en la Mesoamérica de entonces, si nos basamos en la breve investigación que nos ofreces efectivamente para mi es muy coincidente la figura que vemos en un principio con un lobo, excelente investigación amigo.

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  4. Efectivamente, cuando nos encontramos un poco más envueltos por el ámbito biológico/ecológico y comenzamos a reflexionar sobre cuestiones históricas nos percatamos de que el lobo prácticamente no existe ni hace acto de presencia en los rastros de las culturas prehispánicas. ¿A que se debe? Siendo que el lobo tenía una distribución natural desde el sureste de EEUU hasta Oaxaca en México pasando por el eje Neovolcánico lo más lógico sería que las etnias mexicanas se hubieras topado con alguno ya que era una especie considerablemente abundante. Estoy muy de acuerdo contigo en que su aparente ausencia se debe a una confusión entre el lobo y el coyote. La pronta desaparición del Lobo mexicano como resultado de las campañas de exterminio pudo propiciar que aquéllos estudiosos de las culturas antiguas hicieran caso omiso de los probables vestigios de lobo; y no debemos culparlos, es absolutamente comprensible. Yo, estudiante de ciencias biológicas, que he tenido contacto con ambas especies de cánidos a veces fallo en su identificación, con más razón podrían equivocarse aquéllos arqueólogos o historiadores que cuentan únicamente con la representación artística de los mismos.

    Muy acertado tu comentario, me gustó mucho, felicidades y enhorabuena llega tu investigación, ojalá que ésta traiga como resultado un poco más de reconocimiento hacia el lobo en el estudio de las culturas antiguas ya que sería sorprendente que las etnias mexicanas no se hubieran visto fascinadas por la imponente presencia de un animal como el Lobo Gris Mexicano.

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